domingo, 1 de junio de 2014

Introducción Goblin - World of Warcraft (animación)


Originalmente esclavos de los trols de la jungla en la isla de Kezan, los goblins eran obligados a extraer menas de kaja’mita de las profundidades volcánicas del Monte Kajaro. Los trols utilizaban este potente mineral para sus rituales vudú, sin embargo, tuvo un efecto inesperado sobre los esclavos que se encontraban en contacto constante con él. La kaja’mita insufló a la raza goblin con astucia e inteligencia increíbles.

Con la creación de poderosos artefactos de ingeniería y alquimia en secreto, los goblins pronto derrocaron a sus opresores y reclamaron Kezan como su tierra natal. Las minas que alguna vez fungieron como prisión de los goblins, campamento de esclavos y sede de su rebelión, fueron transformadas en la ciudad de Inframina. Debido a su muy extensa red de túneles, bóvedas y tubos volcánicos —los cuales serpentean por el corazón de la isla— esta ciudad era la epítome de la compleja e impredecible mentalidad goblin. Fue ahí donde construyeron los cimientos de un imperio, lugar donde se afilaron los elementos naturales del ingenio (hay quienes lo llamarían duplicidad) goblin hasta la perfección. Sus inventos les ayudarían a dominar el mundo o, al menos, serían dueños de una parte lucrativa del mismo.

Para desgracia de los goblins, los efectos de la kaja’mita comenzaron a disiparse y su inteligencia se desvaneció. Peor aún, se volvió en extremo complicado hallar las menas y las provisiones se agotaban; siguió la desesperación. Los otrora brillantes inventos goblin comenzaron a adquirir una apariencia irregular e improvisada (que se ha vuelto sinónimo de la frase “de manufactura goblin”) y los estafadores nativos de Kezan se dieron cuenta de que necesitarían hallar otros medios para sufragar su avaricia.